Aunque el café es un alimento de larga duración, su sabor puede cambiar después de un cierto período de tiempo, especialmente si no se almacena correctamente. El almacenamiento se ve afectado por una serie de factores, como el embalaje, la temperatura ambiente y la humedad.
A continuación, queremos centrarnos en qué errores de almacenamiento pueden provocar procesos negativos en el sabor del café y cómo prevenirlos.
¿Qué pasa con el café después del tostado?
Después de que el café ha sido tostado, comienzan una serie de procesos que, si no se almacenan adecuadamente, pueden tener un impacto significativo en el sabor del café.
Uno de ellos es el enranciamiento, que puede ocurrir con el café que no se ha almacenado correctamente y durante mucho tiempo. Los ácidos grasos están presentes en proporciones variables en el contenido de materia seca de las moléculas de cada tipo de café. Es la degradación de estas moléculas lo que comienza a causar enranciamiento. El oxígeno es esencial para este proceso, por lo que para los cafés que no se almacenan en condiciones de bajo oxígeno, este proceso comienza mucho antes y mucho más rápido. Este fenómeno también puede comenzar en el café almacenado adecuadamente, ya que los radicales reactivos se producen durante el tostado, pero en el café en un ambiente con poco oxígeno o libre de oxígeno ocurre órdenes de magnitud más lentamente.
También está la pérdida de aroma, que puede ser causada por varios factores. La razón detrás de este proceso es que, después del tostado, ciertos componentes volátiles se producen en el café y se liberan con los gases producidos en el grano de café, pero otros compuestos también son convertidos por el oxígeno.
¿Cómo podemos frenar estos cambios en el café?
Hay varias formas de reducir y ralentizar la pérdida de sabor y el enranciamiento del café, y vale la pena seguir algunas de ellas para mantener su café fresco y original durante mucho tiempo.
Uno de los criterios más importantes es que el producto que compre se almacene en condiciones normales a temperatura ambiente. Esto es importante porque cuanto más cálida es la temperatura, más fácil es que escapen los gases del café y, por lo tanto, los componentes volátiles. Por lo tanto, evite las áreas de almacenamiento donde el café esté expuesto a la luz y a temperaturas más altas. También puede surgir la cuestión de si el ambiente más frío posible, o la congelación, es la mejor opción, pero se ha demostrado que la congelación tiene más efectos negativos que positivos, por lo que se recomienda el almacenamiento a temperatura ambiente.
La otra cosa importante que hay que hacer es almacenarlos lejos del oxígeno, ya que la exposición al oxígeno puede provocar una reducción significativa del sabor y puede provocar enranciamiento. Los envases herméticos resellables, por ejemplo, ya cumplen estos requisitos
Sellar el café del oxígeno también ayuda a mantenerlo seco. Esto es importante porque el contacto con el aire húmedo también desencadenaría procesos de pérdida de sabor debido al oxígeno en la humedad.
Si intenta seguir estos pocos consejos tanto como sea posible, puede estar seguro de que su café conservará su aroma original durante mucho tiempo.
